Así la mesa peregrina
se convierte en símbolo de este nuevo caminar: ir al encuentro
del otro, estar a su escucha, reconocerle, dejarle su espacio y
sentirlo como parte del mismo corazón. DESDE AHÍ CAMINAMOS
UNITARIAMENTE, DESDE ESTE CAMINAR DE DENTRO A FUERA CONSTRUIMOS
LA PAZ.
|