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VI Marcha celebrada del 6 al 11 de agosto
de 2011. Relato vía de Asia por Rose Goodwin. Fotos: Elena Tarasova
Hemos
respetado el formato original y el texto tal
y como nos ha sido enviado. Se trata de una
participante inglesa que no domina el
castellano, por tanto, ha hecho un gran
esfuerzo para expresar su experiencia en una
legua que no domina.
¡¡ Muchas gracias Rose y Elena !!
Camino de Asia
Día Uno
Dormí tan profundamente que perdí la meditación.
Desayunábamos en el bar unos 40 metros arriba del polideportivo
en Poio, donde nos dieron a comer cruasanes elefantinos. Mariano
nos hablo de ponernos en contacto con la tierra conscientemente
con cada paso. Empezábamos a caminar cuesta arriba, en
el tiempo mas bonito de sol y cielo despejado. llegabamos a
un mirador dedonde vimos todo el río...Me llenó
con alegría este paisaje tan precioso - especialmente
cuando encontramos unos petroglifos, de un par de caballos y
un "laberinto", una serie de círculos concentricos.
Lo del pensar en cada paso es como pensar en cada aliento -
la mente se desvia, pero vuelves a tomar consciencia otra vez.
Escogí este ruta por razones practicas - porque Ana y
Elena salieron de Gijón. Pero me resulta impactante pensar
en China, en cuyo revolución tuve mucho ilusión
por una etapa bastante larga de mi vida.
Después de una pequenña pausa cerca del monasterio
Armenteira (cister....) bajabamos por la preciosa "Ruta
de Pedra e da Agua" - y con muchas ganas, comimos muy bien
al llegar al "taverna de la aldea" que es un aldea
miniaturisada de piedra, con paisanos de piedra.
Por unos segundos despuedes de despertar de una siestecita de
5 minutos, no podria distinguir entre el sonido del agua corriendo
y del aire en los chopos - todo era uno.
La ultima trama nos encontrabamos cerca del autovia, y podremos
aprecias otra vez lo del "aesop", la tortuga y el
liebre - porque la vuelta de domingo por la tarde causó
atascos largas y casi no se ve los coches moviendose.
duelen mis pies.
no porque son vendados
pero porque tienen que aguantar mi propio peso. |
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Dia Dos
H oy desperté con tiempo de pillar los últimos
cinco minutos de la meditación. Mañana me va a
despertar Elena.
Otro dia de tiempo precioso. soleado, pero con aire ligera que
te refresca. Mariano nos habló de los colores de los
zonas del cuerpo, y me di ganas de añadir sonido a ellos,
pero todavia no encontré el momento adecuado.
Nada mas salir parabamos a ver a la iglesia de San Lourenzo
de Nogueira al lado, y poco después hicimos otro descanoso
para comprar y comer fruta. Todo era precioso, la ruta entre
tierras labradas, con viñedos, los horreos, el maiz -
y como siempre unos perrinos poniendose bravos para saludarnos.
Llegabamos a Caldas de Reis, fuimos a comer un meno ricisimo
en el "ristorante de siempre" - quiero decir, por
la marcha (el Roquiño, si vas a Caldas).
Despues aproveché, con Carmen las termas, primero los
por los pies, donde acudieron mucha gente del pueblo para rellena
botellas - y cubos - para las pies , los ojos, la piel - y caminantes
y viajeros como nosotros y turistas.
Después fuimos al balneario de Davila, donde, por 8 euros
disfrutabamos de un "descanso en paz" total! flotando
con la sensación de no tener peso - en una piscina. Aqui
era facilitisimo entener el amar a si mismo - un concepto que
me costó bastante tiempo entender. Y fuera habia jardines
y sillas, resguardados por bambús negros - que, dijo
Carmen, tiene propriedades especiales del aislamento acustico.
Nos prestó mucho.
Acabamos el dia cenando en el polideportivo compartiendo el
" lo que hay" - muy rica todo.
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Dia Tres
Por fin asistía a la meditación de las 7, después
de despertarme a las 6.30 y seguir mis propios ritos de escribrir
a todo hostia con lo que sale / surge. En un rincón del
polideportivo quedabamos tranquilito rodeando nos con mantas
o sacos de dormir.
Después fuimos a desayunar, donde tardaron un rato en
aprovisionarnos con los bocadillos pedidos la vispera antés.
Tirábamos cuesta arriba al lado de una nueva carretera
nada mas de salir de Caldas, y pasabamos 10 minutos cuando comparti
lo del hacer sonidos vocales por las distinata zonas del cuerpo.
Cuando Mariano y Elena (de Gijón) volvieron de traslado
el coche parabamos para iniciar el etapa.
Otro dia de tiempo perfecto, lo mas agradable possible por aprovechar
de caminar, entre aldeas, poco poblados pero con muchas tierras
trabajados. Vimos a una mujer con su tractor, otra cegando debajo
del viñedo, la dueña de los berenjenas mas grandes
que nadie habia visto nunca. Hablando con una mujer que estaba
esparciendo algo en el maiz, nos dijo que se dicen que a los
jabalis no les gustan el pelo humano, así fue a la peluqueria
a pedirlo. Nos mostro el daño que un jabalia habia causado,
unas plantas rotas y tumbados.
El fin de la etapa era una hermita, rodeado de grandes robles
- apta por el culto de arboles, un sitio con un ambiente muy
especial.. Allí comimos nuestros bocadillos y después
de un descanso nos recogieron - bueno, ¡era increíble!
El equivalente Gallego de la guardia civil. que lujo! En el
polideportivo dejamos nuestras cosas, y una pandilla fuimos
a la playa fluvial - un sitio precioso, pero no me dio ganas
de nadar ( vivir al lado del mar estoy tan mimada! Gijón
del alma, etcetera).
A la garganta dolido y muco que no puedo quitar (ahora en la
3º semana) añadio algo que pico el ojo, era rojo
y hinchado. Las dos cosas juntas me hicieron sentir fatal, y
, pese a una cena ricisima a 100m del polideportivo decidi que
si por la mañana no hubiera sentido mejor, no iba a caminar
el 4º dia. Lo noto, como ejemplo de que algo en lo mas
minimo fastidioso apaga en mi cualesquieras luces tengo. |
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Dia Cuatro
La noche era un poco costoso - al desconocer el sonido del silba
del tren pensé que era algo puesta por Mariano para despertarnos
- no podria ver mi reloj en las tinieblas: pero a ver que no
se mueve nadie mas volví a dormir. Y mas o menos conseguimos
en lograr el horario deseado.
Desayunabamos a las 7.30, donde cenabamos - y nos recogieron
otra vez " ". Conchi emocionada porque la duena del
ristorante tuvo todo cortado del periodico que trató
de la marcha, desde el principio hace 6 años. Y bien
avisado de lo difícil que era esta etapa: no en si mismo
pero que nos toca caminar cuesta arriba sin sombra justo antes
del final, cuando ya el sol estará al zenit. Y era buena
estrategia, porque preparados por ello, nos cumpliron sin problemas,
empezando otra vez por este pasaje precioso de pueblo - y despues
subiendo y bajando las colinas, aqui bastante desnudo porque
los pinos y eucalitos fueron pequeños.
A l principio tuve un sentido de tal alegria que - si no fuera
por mi habito de dejarme llevar por desafios, nunca va a experimentar
lo del caminar en el campo gallega con esta luz dorada de las
primeras horas.
No he hablado mucho de la gente, no es por frialdad, pero porque
quisé conocerles de una manera menos "sociable"
de lo normal: cada uno ha sido cariñoso y generoso sin
excepción, y para cosas así, no hay palabras.
Al fin de esta etapa me encantó bajar de una montaña
y entrar en un bar / ristorante lleno de gente disfrutando la
vida tan rica que es la gallega. |
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Dia cinco
23 hs - pues ya es medianoche. Antes de tirarme en una -¡
no lo creo! - una cama - quiero agradecer a tod@s que hicieron
que esta marcha sea posible - y por el espiritu español,
que sabe como ser sincero y alegre a la vez. Lo bueno es demasiado
vinculado al deber en la cultura anglosajona. Y pués
- una descripción mas detallada tiene que esperar un
poquetin:
Despertamos temprano: desayunabamos muy bien (dos veces, algunas
de nosotras) y caminabamos alegremente hacia Santiago.
A no conocer a nadie, salvo a ellos con que hice la ruta de
Asia esta vez, comparti a distancia el cariño con que
los veteranos se saludaron. Y, a ser muy poco católica,
la cola y lo de poner la rosa en la capilla no me emocionó:
pero si, desde que entré en Santiago, no perdí
todo el tiempo lo del paso a paso.
La tierra está aquí, debajo nuestros pies, aunque
si hay tiendas, rebajas, un barullo de gente, pordioseros, una
ciudad moderna bajo el sol de agosto. Lo que si me emociona,
era lo de intentar de pensar en todo el mundo en dos minutos.
Y despues, lo practico - una comida ricisima - unas personas
nuevas a saludar y despedir - y el sentido de cumplir algo que
me he prometido.
Lo que se impresionaba a mis amigos de siempre era la historia
de mis pies: después de años de pensar "no
puedo" mas que 10, 12 km, ahora se que si, puedo. |
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